Las elecciones presidenciales de Estados Unidos prometen ser una de las más observadas en la historia reciente, los estadounidenses decidirán entre el expresidente Donald Trump y la actual vicepresidenta Kamala Harris, en una contienda que podría extenderse varios días.
Aunque las urnas comenzarán a cerrar a partir de las 20:00 horas (hora del este), no hay garantías de conocer el resultado esa misma noche, especialmente en los llamados estados clave o «swing states».
Los estados bisagra como Georgia, Michigan y Pensilvania juegan un rol crucial, ya que su desenlace podría determinar el rumbo de la elección, de ahí, que los expertos anticipan que los resultados en estos estados no solo tardarán, sino que podrían estar sujetos a recuentos y verificaciones adicionales, dada la alta participación y la posibilidad de votos por correo.
En 2020, el retraso en el conteo en Pensilvania contribuyó a una espera que se prolongó hasta cuatro días.
Mientras tanto, ambos candidatos han desplegado sus campañas en estos estados clave, recorriéndolos intensamente en los últimos días. Trump ha mantenido un discurso de duda sobre la integridad del sistema electoral, evocando las teorías de fraude que promovió en 2020.
Por su parte, Harris, por su parte, ha abogado por la confianza en el sistema, en un intento por calmar los ánimos de sus votantes y evitar conflictos ante posibles retrasos en los resultados.
La votación en sí misma también está influida por el proceso del Colegio Electoral, en el caso de Estados Unidos, los votos no se cuentan directamente para elegir al presidente, sino que los electores designados por cada estado determinan el resultado final.
Para ganar la presidencia, un candidato necesita 270 votos electorales de los 538 que integran el colegio. Los estados con mayor representación electoral, como California y Texas, son fundamentales en este sistema.
Si bien en el pasado el Colegio Electoral ha sido motivo de controversia, en esta elección se espera que sea crucial en la definición del vencedor, por tanto, no existen múltiples escenarios en los que un empate en votos electorales podría forzar una intervención del Congreso para elegir al próximo presidente. Este tipo de desenlace es raro, pero no imposible, dadas las circunstancias actuales y la paridad entre los candidatos.
Hora aproximada en que se podrían publicar resultados, pero pueden variar según la velocidad del conteo y posibles retrasos:
- Georgia – 20:00
- Carolina del Norte – 20:00
- Pensilvania – 21:00
- Michigan – 22:00
- Wisconsin – 22:00
- Arizona – 22:00
- Nevada – 23:00
Además de la presidencia, se renovará la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, lo que podría alterar el balance de poder en Washington.
Con una división actual entre republicanos y demócratas en ambas cámaras, cada escaño es vital para que cualquiera de los partidos logre impulsar su agenda política. La posibilidad de una Cámara demócrata y un Senado republicano plantea un escenario de división en el Congreso.
Los analistas advierten que, incluso después de que se conozcan los resultados preliminares, podrían existir disputas legales en varios estados clave. Trump ha insinuado que recurrirá a sus abogados si observa irregularidades, mientras que los observadores internacionales monitorean el proceso para asegurar su transparencia.
En última instancia, el próximo presidente de Estados Unidos asumirá el 20 de enero de 2025, pero el camino hasta esa fecha está lleno de incertidumbre. A medida que avanza el conteo de votos, el país y el mundo observan atentos, esperando un resultado que defina el futuro de la nación.
Con información de Agencias
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