Özkan Aydik, de 42 años, halló que se le habían depositado 23 millones de liras (cerca de 6,7 millones de dólares) al intentar pagar una factura de gas, de ahí que, sorprendido por la suma, decidió no tocar el dinero e inmediatamente contactó al banco para informar de la situación.
Sin obtener respuesta clara del banco sobre el origen de la suma, Aydik optó por acudir personalmente a la sucursal, en donde explicó su situación a los funcionarios, quienes solo le informaron que el dinero sería retirado, pero sin aclarar su procedencia. El trabajador asegura que tomó esta decisión al considerar que el dinero era «haram».
“Haram” es una palabra árabe que se refiere a algo prohibido según las normas islámicas. Para Aydik, recibir esa cantidad sin razón alguna se consideraba inmoral e ilícito, razón por la cual devolvió el dinero al banco. Tras el incidente, el trabajador compartió el caso con su familia y vecinos.
Además, tras devolver la cantidad completa, Aydik no quedó satisfecho con la información proporcionada y decidió tomar medidas adicionales.

Con dudas persistentes sobre el destino del dinero, acudió a la estación de policía para hacer una declaración formal y que necesitaba claridad sobre lo sucedido.
El caso de Özkan Aydik ha captado la atención de muchos en Turquía, que destacan su integridad y compromiso con sus principios. Su acción es vista como un ejemplo de honestidad en medio de circunstancias inusuales y sorprendentes.
Aydik espera que las autoridades le informen adecuadamente sobre el destino de los millones devueltos, al mismo tiempo de reafirma su tranquilidad por haber devuelto el dinero, pero mantiene su preocupación por la falta de transparencia en el sistema bancario.
Mientras tanto, su historia ha resonado en redes sociales, donde muchos debaten sobre el valor de la ética en circunstancias tan inesperadas.
Con información de Agencias
Foto de: AI | @Halkbank











