Justo a un mes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, Kamala Harris y Donald Trump se encuentran en una contienda reñida.
Según las encuestas más recientes en el vecino país del norte, Harris tiene un 49% de las intenciones de voto, mientras que Trump sigue de cerca con un 46%, es decir, una diferencia marginal de tres puntos lo cual los coloca a ambos en un empate técnico.
La situación en los llamados «estados péndulos» es aún más ajustada, las encuestas muestran que estados como Arizona, Georgia y Pensilvania, son claves para definir el resultado final.
Los votantes independientes serán cruciales en estas elecciones, pues en muchos de estos estados clave aún no han decidido a quién apoyar.
Sondeos llevados a cabo por medios de comunicación estadounidense como The New York Times y Siena College indican que, en estados como Michigan y Wisconsin, los independientes se inclinan levemente hacia Harris, mientras que en Georgia y Carolina del Norte, favorecen a Trump.

La participación electoral también jugará un papel importante en noviembre, debido a que un porcentaje considerable de votantes aún no está decidido sobre si acudirá a las urnas.
En particular, los jóvenes han mostrado fluctuaciones en su intención de voto, y su participación efectiva podría inclinar la balanza.
Otro aspecto crucial es la percepción económica. Aunque Harris es vista como una candidata más honesta, muchos creen que con Trump sus finanzas estarían mejor. Este contraste en la percepción podría ser determinante para los votantes indecisos.
A medida que las elecciones se acercan, las campañas de ambos candidatos intensifican sus esfuerzos para atraer a los votantes indecisos. Con una diferencia tan estrecha en las encuestas y la importancia de los estados clave, el resultado sigue siendo impredecible.
Con información de agencias
Foto de: IA | @KamalaHarris / @realDonaldTrump




